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- 3 ene
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Por João Pedro Galvão Ramalho, historiador y coordinador de articulación del Colectivo Pororoka
3 de enero de 2026. América Latina despertó hoy conmocionada por la noticia de los bombardeos realizados por Donald Trump contra Venezuela, que culminaron en el secuestro del presidente Nicolás Maduro.
Estos ataques constituyen una gravísima violación del derecho internacional, de la soberanía de los pueblos de todo el mundo y, sobre todo, un ataque contra todo el pueblo venezolano, independientemente de sus preferencias políticas.
No se equivoquen sobre lo que está ocurriendo en Venezuela. Para Trump y para Estados Unidos, el pueblo y la democracia importan poco. ¡Lo que quieren es petróleo!
El bombardeo es un capítulo más de la escalada de tensiones impulsada por la renovada política imperialista de Estados Unidos hacia nuestra región. Esto queda explícito en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, presentada por el gobierno de Donald Trump en los últimos días de 2025.
Bajo la falsa justificación de combatir el “narcoterrorismo” o de “defender la democracia”, solo en este siglo Estados Unidos ha destruido la vida de las poblaciones en Irak y Libia. El objetivo expuesto en la nueva estrategia de seguridad nacional del gobierno estadounidense es redirigir sus cañones hacia nuestra región.
Si Estados Unidos realmente se preocupara por la calidad de las democracias, no tendría regímenes teocráticos autoritarios como aliados estratégicos, ni mantendría a alguien asociado con la pedofilia como presidente.
Lo que el gobierno de Estados Unidos quiere es apoderarse de nuestro continente. Intentó imponer un fuerte aumento arancelario a Brasil; bombardea y secuestra al presidente de Venezuela. Trump añora la época en que el gobierno norteamericano condenó a toda nuestra región a dictaduras para saquear nuestros bienes comunes. El legado de las invasiones estadounidenses es miseria y destrucción. Hoy el ataque es contra Venezuela; mañana puede ser Brasil.
El Colectivo Pororoka se solidariza con el pueblo venezolano afectado por este ataque. No hay democracia con misiles, sanciones o golpes de Estado. Se construye con autodeterminación, autonomía, democracia y respeto a la soberanía de los pueblos latinoamericanos.





